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Las voy a ir coleccionando aquí:

  • L@s periodistas que insisten en aceptar la Escala de Mercalli como un indicador válido y difundir el número a través de los medios de comunicación. Esa escala es subjetiva, y puede representar nada fielmente la verdadera intensidad de un sismo. Ni siquiera la popular Escala de Richter es la usada en realidad al reportar magnitudes sismológicas, pero ésa es otra historia…
  • “Hay edificios que están inclinados, el ejemplo más claro es la Torre Pisa que se ha mantenido por siglos en pie y, por lo tanto, creo que es conveniente analizarlo con un profesional adecuado”. Lorenzo Constans, en relación a los edificios con grietas y fallas estructurales, muchos de ellos nuevos.
  • El Centro de Hipnosis, que se aprovechó del pánico para tratar de vender inscripciones para un curso de detección de “energías de las casas” usando varitas. Esto ha sido ampliamente demostrado como un autoengaño de quienes creen tener la habilidad de detectar X con esos métodos. Un caso famoso y reciente es el uso de esas varitas por parte del gobierno (!) de Irán para la detección de bombas en aviones, lo que ha sido repudiado por la comunidad científica en pleno como un acto peligroso e irresponsable.

Fans

Un/a fan es una persona que admira a alguien o es entusiasta por algo. Much@s fans agregan a esta definición la característica de suspender completamente su capacidad crítica respecto a ese alguien o algo. Esa característica adicional me incomoda, pues es algo así como dejar de ser quien se es para convertirse en un estulto par de palmas aplaudiendo. A mí me gusta Inti Illimani, pero no puedo dejar de criticar ni sentirme desagradado por las disputas internas por el uso de su marca que han distinguido los últimos años de la carrera del grupo (y que de hecho lo dividieron en dos grupos). Me gusta Joan Manuel Serrat, pero me parece terrible que su figura tan olorosa a revolución se presente con el auspicio de Endesa y cobrando pequeñas fortunas por cada actuación. Es como ese chiste de “Cristo viene, lo trae Pepsi” sólo que sin que sea un chiste.

Aún con eso, la música de Joan Manuel Serrat y de Inti Illimani me sigue gustando, pues muchas veces pasa que una persona crea algo que no es enteramente suyo sino de la época en que dio a luz a esa creación. Hubo años en que la gente vivía codo a codo entre canalllas y héroes, y continuamente junto a la posibilidad de ser uno u otro. Las obras de esa época lo reflejan, y aunque quienes dejaron algo para la posteridad se hicieron luego parte de una realidad más gris y plana, sigo admirando el trabajo que hicieron pues logró capturar bellamente un conjunto de valores sin fecha de caducidad. No todos vamos a morir crucificados, pero eso no debiera ser obstáculo para hacer algunos milagros.

Hasta ahí mi admiración. Encontrarles bueno todo lo que hacen ya sería una historia completamente distinta. Un/a fan, no obstante, suele hacer esto último, de modo que no ve ninguna yaya en su ídolo. Parece que ser fan ya no es sólo admirar a alguien sino sacrificar el cordero de la capacidad intelectual en el altar de ese alguien. Encuentro patético ese papel, y me apena ver que sea la manera más común en que la gente termina expresando su entusiasmo por un artista (dudo al escribir esta palabra, que pienso que debiera ser aplicada a muy pocas personas en el mundo). El caso que tengo más a mano es el de Beyonce. Es una cantante pop, con todas las modestas aspiraciones que eso necesariamente implica, pero O.K., no tengo problema en que su música sea del gusto de mucha gente, pero resulta que esta chica además vende ropa e incurre en gastos de escala de diva. Hasta hace un año y medio, tanto la venta de ropa como sus propios gastos se concentraban fuertemente en la trata de piel de animales. Estoy hablando de piel real, no de esas excelentes imitaciones que están disponibles en la industria, y que su empresa de ropa ignoraba en favor de la auténtica piel de zorro, chinchilla, conejo, etc., la cual se obtiene generalmente despellejando a animales vivos, pues eso mantiene la calidad de la piel. ¿Cuántos animales mueren por un abrigo? Dependiendo del animal, entre 10 y 100. Hace poco vi en ebay una imagen de un abrigo vendido por la empresa de Beyonce y la imagen es pasmosa, una verdadera carnicería ambulante…

La cadena de eventos entonces es ésta: En China hay un corral en que tienes 20 zorros. Son seres vivos, con capacidad de sentir dolor y miedo. Un empleado los golpea mientras otro los despelleja vivos, cuidando que la piel no se dañe pero dejando una masa sanguinolenta donde antes había un zorro asustado que no tuvo posibilidad real de defenderse. Siguiendo instrucciones de la “artista” (qué asco ocupar la palabra aquí) se confecciona un abrigo, de modo que ella puede estrenarlo para recibir un premio. Los/as fans aplauden con locura al ver a la chica. Te desafío a intentar recordarle a ese grupo (como lo ha intentado la organización PETA) que para ese minuto de gloria la tipa mandó a matar a 20 animales indefensos y te mandan al diablo porque “la mina se ve rica”. Finalmente es una cuestión de sensibilidad. Si llegara vestida con un abrigo hecho de piel humana seguramente causaría disgusto, pero como el sufrimiento para hacer el abrigo fue causado a otra especie que no puede hacer protestas por su cuenta, nos hacemos los lesos y nos figuramos que ese sufrimiento es irrelevante. Fans.

En el último año y medio da la sensación de que Beyonce aprendió la lección y ha dejado de lado el negocio y uso de la piel animal, pero la verdad aún no lo sabemos con certeza pues se ha mantenido muda al respecto. Nada más hemos visto que no la está usando ni vendiendo, lo que bien podría ser efecto de la presión de PETA y de un puñado de fans que no han inmolado sus valores por pasarla bien. Ojalá haya habido alguien de Chile entre estas personas. Lo que es yo, no conozco ninguna.

Murió Serrano

Rodrigo Mundaca debe ser algo así como la peor persona del mundo para comunicar malas noticias. Su email, que me dice en el subject todo lo que me interesa saber, me deja un largo rato mirando la línea sin terminar de absorber su significado. “Murió Serrano”. Pienso que siempre he detestado esos esnobismos totalitarios de no especificar nombres completos, como el de la gente de izquierda que habla de “Miguel” con el aire de que sólo ha habido, hay y habrá un único Miguel (Enríquez en su caso) que debiera importarle a todo el universo conocido y por conocer; o el de los melómanos que por decir “la Quinta” asumen que todo el mundo entiende que hablan de sinfonías y que se trata de las de Beethoven. Aún así no me detengo a preguntarme qué Serrano será éste. Mundaca no me hubiera escrito para aventarme la muerte de Marcela Serrano y menos todavía me habría preguntado, ya pinchando en el email y viendo su contenido, si pensaba escribir algo al respecto de haberse tratado de ella. El muerto sólo puede ser Miguel Serrano, el viejo loco, el nazi, el escritor, el hitlerista esotérico, el amigo del Dalai Lama, el sobrino de Vicente Huidobro, el diplomático, el correspondiente de Herman Hesse y Carl Jung, el peregrino.

Bradbury urdió en “El vino del estío” una de sus más bellas metáforas: los viejos son máquinas del tiempo. Creo entender la sensación, pues cierro los ojos y puedo volver a 1997 a un departamento cerca del Cerro Santa Lucía, en Santiago. Serrano está dentro y yo estoy abajo tocando el citófono. Llevo una grabadora, una libreta de apuntes y un lápiz en lo que me parece constituye un buen disfraz de periodista. He leído que varias décadas atrás Serrano llegó a la Antártica, cerrada entonces para el público general, haciéndose pasar por periodista en misión oficial, siendo que en verdad perseguía un fugitivo rayo de luna. Quiero ver como justicia poética que ahora yo esté haciendo lo mismo para un fin similar. En su caso él buscaba acercarse al lugar en que creía que se hallaban las entradas al centro de la Tierra; en mi caso yo quiero alcanzar un eslabón vivo de una cadena que me conecte con Herman Hesse, a quien he leído (“Demian”, “El lobo estepario”) con la sensación de quien despierta de un largo sueño.

Como me ha pasado ya varias veces en que me he cruzado con algunos hombres y mujeres notables, no me llevo grandes sorpresas durante el encuentro, pues me he documentado tanto con miras a ese día que hasta las ideas más extrañas de mi interlocutor me son más bien familiares. Sé que Serrano cree que el holocausto judío no tuvo lugar sino que fue una especie de conspiración de quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial para manchar los valores e ideales del nacional-socialismo; sé que cree que los OVNIs eran un arma secreta nazi; sé que cree que Hitler no murió sino que halló refugio en la Antártica, desde donde espera recuperar el poder algún día; sé que cree que el centro de la Tierra está habitado por una raza superior; sé que ha practicado la alquimia, seguramente (pienso) en la forma sexual y psicológica en que ésta es entendida hoy por los cultos esotéricos; sé que cree que hay puntos de poder en el mundo, especialmente en algunas montañas, y notablemente algunos en picos de la Cordillera de los Andes más o menos cercanos a Concepción; sé que cree en los chacras como centros de energía del cuerpo y que ve el saludo nazi como una forma de proyectar esa energía. No sé, sin embargo, que no aprecia saludar de beso a las mujeres y cometo entonces mi primer error nada más al entrar a su departamento al intentar saludar con un beso en la mejilla a una de sus colaboradoras que se hallaba presente. El sonríe, nunca se enoja, pero ella se pone tiesa y me mira gravemente.

Durante la tarde, pues me concede una entrevista larguísima, de más de tres horas, siento que él descubre mi juego pero no le importa y de todos modos prosigue la pantomima de que es un entrevistado (para una revista de la Universidad de Concepción, le digo) y yo un periodista quizás algo novato, que no sabe cómo encauzar el diálogo en una dirección determinada. A pesar de que llevo una lista de preguntas, muy pocas veces llego a plantearlas pues me distrae con recuerdos en que lo dejo desbocarse libremente. Me explica pedagógicamente muchas de sus ideas más curiosas, esforzándose para que yo las entienda bien, y creo que de a poco va ganando confianza. Su asistente, la del beso fallido, me mira con más recelo. Cuando recién entré al living de su departamento vi unas cortinas cerradas sobre unas vitrinas (¿en una casa particular? ¿para qué?). En un momento Serrano pide a la mujer que abra las cortinas. Ella duda. Serrano insiste con un ademán imperioso. Se ve solemne con su casaca negra, en la mano un anillo en que está grabada una runa y de fondo, completando el cuadro, la altura de los Andes ofrecida por una rara tarde santiaguina sin smog. Me quedo fascinado por la cordillera, que no había visto hasta ese día, pero ella ya está corriendo las cortinas. El misterio se resuelve. Las vitrinas encierran una especie de pequeño museo, colección de reliquias del nazismo algunas y de origen más oscuro otras. Unas rejas que veo dentro de la colección me hacen click, las he visto antes, pero ¿dónde?

Serrano me aconseja leer algunos de sus libros, especialmente una trilogía que en esos momentos está completando pero que no sabe si tendrá fuerzas para llevar hasta su final, y en la cual cuenta sus memorias. Me explica esto usando términos alquímicos que sobre la marcha intenta aclarar. Pregunta a la misma asistente si queda un ejemplar de… (no escucho qué título dice). Ella niega. Pregunta entonces por otro. Misma respuesta. Internamente ya la odio, pues sospecho que sus negativas no son fieles a la verdad y sí a lo que parece ser su muda antipatía conmigo. Él se disculpa innecesariamente y de pronto le asegura que deben quedar un par de ejemplares de un libro pequeño, un epistolario de cartas a los diarios, y otro que reúne algunas de sus novelas.  Ella va a buscar a una pieza interior y vuelve con los libros pedidos. Serrano me dice que no es lo que hubiera querido darme pero que en ese momento no tenía nada más a mano. Lo noto extrañamente desconsolado y le pregunto si puede autografiarme el libro de novelas. Me mira un momento y escribe una frase que me deja pensando hasta hoy en su alcance.

Atardece. No hemos comido nada y la asistente de Serrano tiene el primer gesto simpático de la jornada. Trae unos dulces hechos en casa, una especie de confites de leche condensada que para mí son suficiente armisticio. Pienso que mi “entrevistado” ha de estar cansado y que quizás estoy, como dicen los gringos, “overstaying my welcome” por lo que le propongo parar. Él está de acuerdo, lo noto fatigado. No sólo ha estrujado su memoria conmigo, sino que ha cantado y se ha reído recordando su tiempo en India, a pesar de que me ha dicho que había estado enfermo hacía poco. Él mira la hora y me pregunta si estoy seguro de que tendré bus para irme a Concepción, pues es tarde. Le digo que sí, más por aparentar mundo que por estar seguro de mi afirmación. Él insiste en la duda y me ofrece alojamiento por esa noche si lo necesito. Dieciocho horas más tarde, llegando con la espalda molida en el único bus pirata que logré encontrar para volver a Concepción, lamentaré innumerables veces mi ligera negativa a esa última invitación.Luego lo lamentaré doblemente al pensar que en esa casa de costumbres curiosas quizás me perdí de asomarme al misticismo con que sus habitantes podrían envolver la noche o el alba.

Aunque durante la tarde han ido llegando algunas otras personas a su departamento, Serrano deja siempre en claro que está hablando conmigo. Intento despedirme de la asistente, esta vez a sabiendas con un beso sólo para sacarla de quicio. Creo que a Serrano la maniobra le divierte. Cuando me voy me acompaña al ascensor en solitario, se cuadra y hace sonriendo el saludo nazi. Pienso que en su visión del mundo me está bañando en energía. Yo le tiendo la mano. Nos despedimos.

Meses más tarde aún no sé que pensar. He leído varios más de sus escritos y creo que en su compleja mezcla de esoterismo y política es difícil que se sienta culpable de sus, a veces, duras afirmaciones, pues no condona los crímenes nazis sino que cree que éstos no ocurrieron. No me apasiona el nazismo pero sí el atreverse a defenderlo con serena cultura en una sociedad que lo resiste como un cuerpo humano combate a un germen. Aún me faltan años para enterarme de la existencia del revisionismo histórico y conocer casos como el de David Irving, en que más que de revisionismo se habla de “holocaust denial” como un delito tipificado en varios países de Europa. En Chile Serrano podía opinar libremente y sólo enfrentarse a la burla y al desprecio. En Europa lo hubieran encarcelado hacía rato y eso me deja una sensación rara. Percibo que la libertad aletea en el pluralismo extremo que encarna Serrano. No adhiero a sus ideas pero me fascina que las tenga. Encuentro esclavizante creer, y me desespera esa manera de ver la vida en que Serrano clama y ofrece una creencia tan escandalosamente fantástica que pide a todo el resto de la Humanidad deponer sus armas críticas. Por darle una chance pierdo varias tardes tratando de comprobar algunos de sus “hechos históricos” sobre el nazismo y fallo, aún en aquellos casos en que él da citas de algunos diarios con aparente rigor profesional. ¿Lo sabe o se trata de una elaborada tomadura de pelo para todo el resto de nosotros? ¿Se engaña él mismo al punto de creer que vive en el mundo que le gustaría a pesar de que éste se rehúsa a ser como él lo cuenta? Recuerdo que me ha hablado de algunos judíos a quienes visitaba, y que son sus amigos. ¿Cómo puede ser esto después de que los ha señalado como parte de una siniestra conspiración? Finalmente me rindo ante la suma de contradicciones y emerge en mí un sentimiento de profunda admiración no por su pensamiento sino por el coraje con que lo defiende. Me veo algo reflejado en esa figura quijotesca que acumula el valor hessiano de ser el mal ladrón, de llevar en su frente una marca de Caín hasta la muerte sin tratar de borrársela, sin pedir disculpas por ser como es y volviéndose entonces alguien de quien saber qué esperar.

Una noche, por enésima vez dándole vueltas a mi encuentro con Serrano, estoy hojeando “El Círculo Hermético”, en que relata sus contactos con Hesse y Jung. De pronto las veo, en una foto tomada en Montagnola: las rejas que tenía en su departamento eran las que antaño, cortando el aire de los Alpes, rodeaban la casa de Hesse.

Serrano está muerto. Para mí es un fantasma carismático, eternamente encantando una tarde de 1997. Ese fantasma esperaba, llegado este día, encaminarse a una nueva existencia o bien trascender el ciclo de sus reencarnaciones. Para esta clase de muertos la muerte no es más que otro trabajo que se viene encima. Otros descansan en paz; Serrano no.

$errat en Chile

Según un diario de México, pues en Chile se habló poco y nada del tema. Serrat cobró 250 mil dólares para venir a Viña 2009. En dinero chileno eso es alrededor de 150 millones de pesos. Además usó el mismo viaje para dar conciertos en Antofagasta, Coquimbo y Pucón. En Antofagasta el auditorio tenía capacidad para 900 personas y la entrada más barata costó 35 mil pesos, lo cual arroja como resultado, si cada persona hubiera pagado la entrada más barata, unos 32 millones de pesos. Descontando el gasto de traslado y estadía en Antofagasta (¿$1 millón?), quedan unas fuertes ganancias, que habrán sido divididas con el casino Enjoy, que es quien lo trajo.  Especulando, digamos que la división con Enjoy haya sido 50 y 50%. Serrat se fue de Antofagasta entonces con 15 millones de pesos en la cartera. Si algo similar ocurrió en Coquimbo y Pucón, resulta que entre los tres conciertos más Viña Serrat acumuló sobre 200 millones de pesos.

Mayormente Serrat es un show de un solo hombre. En Antofagasta la prensa subrayó innumerables veces que Serrat actuó acompañado nada más de una guitarra y un piano. Al parecer fue lo mismo en los otros dos conciertos individuales. En Viña, en cambio, se presentó con un grupo de cinco músicos españoles. Asumiendo que haya otras cinco personas invisibles que cumplan funciones técnicas y que lo hayan acompañado desde España, sus gastos son diez pasajes de avión Barcelona-Santiago-Barcelona, que cuesta cada uno alrededor de 800 mil pesos, más algunas noches de hotel y comidas, sumando unos pocos millones más. Creo que es una estimación conservadora calcular que le quedan de ganancias netas unos 180 millones de pesos. ¿Entre cuántas personas se dividirá eso? ¿Es a partes iguales entre esas hipotéticas 10 personas? Aún en ese caso lo que me horroriza es pensar en Serrat ganando 18 millones de pesos por dos semanas de trabajo cuando en el mismo país una persona se parte el lomo por 160 mil pesos en un mes. Navego en la Internet y veo una larga lista de conciertos de Serrat que ya han tenido o tendrán lugar, así que la máquina de hacer dinero no para. Honestamente, es el tipo de cosa que no me preocuparía en Madonna, en Shakira, en general en íconos poperos, para los cuales la música es básicamente un gran negocio. ¿Pero Serrat? ¿No era de esa gente que se ha presentado siempre con un cierto perfil ideológico asociado a su trabajo artístico? ¿No debiera entonces esperar de él gestos casi edípicos de remordimiento, como el de Silvio Rodríguez que decidió cancelar su concierto en Talca el 2007 cuando supo lo caras que estaban las entradas? (más baratas que las de Serrat, por cierto; y Silvio luego compensó al publicó que lo esperaba, volviendo a dar un concierto gratis). Y ya que entramos en digresión: Cuando Silvio suspendió ese concierto planteó que consideraba necesario “crear un mecanismo estatal para que los artistas que visitamos Chile podamos hacer al menos un concierto gratuito“. Grande como siempre.

Supongo que no debiera sorprenderme tanto de Serrat, pues no es su primer desliz. En 2003 yo estaba viviendo en España. Endesa aplastaba a los mapuche en el sur de Chile y Serrat hacía sus conciertos de “Sinfónico” justamente con auspicio de esa empresa. ¿No habrá leído las noticias? ¿O la política y los negocios ya no se mezclan? En la Internet me encuentro con que el 2006 se quejaban en Puerto Rico “Lo triste es que me encontré con una nota que habla sobre sus ultimas presentaciones en España y pregunta: ¿Por qué él será el único que cobrará por entrada? La cita dice: ‘Los conciertos tendrán lugar en el salón de actos del IES La Laboral desde el próximo lunes 18 hasta el viernes 23 de septiembre, y serán de acceso gratuito hasta completar el aforo del recinto con excepción del de Serrat, que actuará en el pabellón insular Santiago Martín y cuya entrada tendrá un costo de 20 euros.’ Con esto quiero decir que hasta en España Joan Manuel Serrat cobra, aun cuando sus compañeros artistas le cantan al pueblo gratis.

Ay, Serrat, a veces me gusta todo de ti, pero tú no.

TVN kurtural

La sección de cultura, casi escondida en el sitio web de TVN, es buena pero frustrantemente insuficiente. Mirando la (pobremente diseñada, incompatible con buena parte de los estándares de accesibilidad y usabilidad vigentes) página web principal de TVN uno tiene la sensación de que no hay interés por difundir el tema, y que fuera más una obligación cumplida a la fuerza que algo hecho con orgullo. Ni siquiera hay una sección visible de cultura en el menú de contenidos, a pesar de haberla para cuestiones como “Motor”. Comentario aparte merece ese enfoque sexista de las mujeres, en que se las inculpa de la inclusión de variadas muestras de esoterismo dentro de los contenidos. ¿De cuando acá el dejarse embaucar por fals@s profetas y adivin@s se volvió algo endémico del ser mujer? Algún grupo feminista debiera aliarse con organizaciones de desmitificación científica para protestar por esto.

Hoy estuve visitando páginas web de canales del extranjero; por dar un ejemplo, Channel 4 en Inglaterra. En primera página estaba anunciado el programa del reality show Big Brother (Gran Hermano), pues ellos los inventaron, pero también estaba el programa sobre arqueología y el documental sobre un tema de género. En cuestiones como numerología, horoscopos y falsas predicciones de toda índole, en que nuestro canal nacional gasta nuestros impuestos, esos canales, que debieran servirnos de modelo, gastan cero o tan poco que ahí la situación es la inversa y cuesta mucho encontrar dónde en el sitio está esa clase de cosas.

Considerando que TVN es nuestro canal público, es también el principal instrumento para educar al país. ¿Qué hay que hacer entonces para subirle el perfil? ¿Cuánto más hay que esperar para que la programación empiece a ser definida por personas con sensibilidad y dominio de temas culturales?

Leyendo las versiones de la FEUCN y de Rectoría, cada parte trata a la otra de intransigente. Rectoría parece sospechar (ésta es mi lectura) que FEUCN buscaba pretextos para irse a toma de modo de apoyar la agenda de las movilizaciones nacionales; más aún, acusa al cuerpo estudiantil de no cumplir su palabra en relación a los acuerdos de procedimiento firmados la semana pasada. Ésa es una acusación fuerte.

FEUCN, en tanto, explica el deterioro de relaciones (ésta es mi lectura) debido a una diferencia de interpretación entre lo que constituía “corto plazo” y “largo plazo” y qué se haría en cada una de esas etapas.

Creo que sería altamente deseable que algún medio (ucnonline.tk?) se diera el trabajo de publicar las actas de las reuniones, para que el público que sigue estos eventos pueda evaluar qué está pasando en realidad. Me parece extraño que FEUCN haya dejado de publicar actas después de apenas sostenida la segunda reunión. Al mismo tiempo me parece lamentable que el sitio oficial de la UCN no haya publicado ninguna de las actas, ni siquiera ésas.

Esta situación lleva a tener que “creerle a alguien” lo cual es obviamente incómodo. Hasta las dos únicas actas publicadas (es decir, ignorando mi abundante fuente de alimentación en base a rumores posteriores), realmente parece que se había tomado un acuerdo de procedimiento que no fue honrado. No es bueno dejar esta impresión, pues supongo  que Rectoría se apoya en esto para su argumentación. Si hay evidencias en actas de que la semana pasada hubo debate respecto a la interpretación de los plazos, creo que sería saludable publicarla, pues mostraría que ya entonces todo no estaba tan claro como afirma la versión oficial. Mientras esto no ocurra, la versión de Rectoría será plausible, y la historia podrá acoger la noción de que el movimiento decidió cambiar procedimientos sólo para justificar la toma, y no porque haya sido parte de las metas originales.

Dejando la angustia de la desinformación de lado, mi visión es que aquí llegamos a un forcejeo de poder por dos razones: la primera es falta de claridad conceptual del movimiento, por no involucrar a otros estamentos de la comunidad universitaria; la segunda es un mal manejo de las relaciones con l@s estudiantes por parte de las autoridades. Especialmente desafortunadas me parecieron las declaraciones de Carlos Mujica el pasado viernes (“el lunes se vuelve a clases sí o sí” rezaba más o menos la frase más difícil de digerir), pues pasaron a llevar muchas sensibilidades, como fue posible constatar ese mismo día, y causaron esta erupción de energía en un movimiento que estaba claramente alicaído. La falta de información más completa e interactiva en el sitio oficial de la UCN es también un factor importante.

Me considero una persona empática con las demandas estudiantiles. Hace menos de una década (aunque, wow, cómo pasa el tiempo…) era aún parte de quienes movilizaban a la comunidad a reflexionar y actuar en relación a los problemas de la educación en Chile. En 1998, en la Universidad de Concepción fui parte del grupo que gestó aparentemente la primera (¿única?) toma de la Facultad de Ciencias, apoyando lo que me pareció que era una inteligente estrategia de presión sobre un gobierno universitario que sostenía lamentables situaciones de desigualdad entre carreras y que no se abría a dialogar sobre varias demandas muy justas.

Aquí cabe un pequeño paréntesis: Estando en la UCN resulta que una toma es algo simple. Como se trata de una especie de colegio grande con una portería, basta cerrar un par de puertas y la universidad está tomada. La Universidad de Concepción, en cambio, es un recinto abierto. Paralizarlo es una operación de las grandes, que avanza por tramos, partiendo por las aulas o por las unidades prestadoras de servicios, para continuar gradualmente con las sedes de cada carrera. El punto importante es que una toma en esa universidad requiere mucha gente. Personas que deben estar en la toma, otras que proveen suministros, otras que cumplen funciones de aseo, vigilancia, etc. Es una actividad que, dentro de su radicalidad, no camufla vacaciones. Además, por seguridad cada carrera no deja que en su edificio tomen el control personas externas, lo que hace que la toma mantenga una población abundante y representativa de estudiantes. Me cuentan, en contraste, que cuando el 2005 hubo una toma en la UCN, hacia el final permanecía en el lugar una treintena de cansad@s estudiantes, y que varias carreras sencillamente no tenían representantes en esa acción. Con la universidad inhabilitada y sin contar con espacios de reunión alternativos, para una gran parte de l@s estudiantes ese período no resultó ser más que un período de vacaciones adelantado.

Completando la digresión anterior, quiero comentar algo que observé siendo parte del movimiento estudiantil: La mística dura poco y no tod@s la tienen, ni siquiera al comienzo. Había mucha, pero mucha mucha gente que apoyaba las movilizaciones sólo para perder clases, por el carrete de la noche, o porque la adrenalina tenía las riendas de sus actos. Había gente que quería estar en una toma porque sus papás habían estado en una toma. Había niñas que andaban por el mino rico que hablaba bien, y niños que ahora sí que se iban a pescar a no sé quién. Mantener el foco en el problema que se estaba tratando de resolver era difícil, y conservar el grado de pureza de las decisiones, es decir, optar por aquello que más servía a lograr los fines del movimiento lo era más todavía. En instancias críticas conocí gente cobarde, que aunque movilizaron a carreras completas, luego estaban dispuestas a mentir por salvar su pellejo ante las autoridades. Conocí, en otro tono de vergüenza ajena, gente que sólo pensaba en cómo le iría en la universidad a fin de año y para quienes el movimiento no era más que una gran molestia organizada por un montón de drogos. El zoológico humano en toda su majestuosidad.

Matizando esta visión decepcionada, resulta que también pude codearme con personas que estaban dispuestas a dar toda su energía por alcanzar una solución que beneficiara a la comunidad completa. Hubo personas que se dieron cuenta de que éramos quienes estábamos tomando el rol histórico de continuar la labor iniciada en 1968 por estudiantes de todo el mundo y que en nuestro país había quedado interrumpida por la brutal represión de los ‘70 y ‘80. Hubo (quisiera decir hubimos) quienes tuvieron el talento de hacer que much@s académic@s recordaran que una vez habían estado en la calle protestando en lugar de en la oficina corrigiendo pruebas, de modo que inspiramos transversalmente a la comunidad universitaria en apoyo de nuestras demandas. La palabra “triestamental” estaba en boca de tod@s, pues era ridículo protestar sólo como estudiantes, siendo que había académicos y funcionarios no académicos que tenían tanto o más que decir respecto a algunos temas.

Sería muy ambicioso pretender opinar respecto al movimiento estudiantil nacional de hoy. En las escasas fuentes de información en que confío el tema se ha reportado poco y no he podido formarme una opinión general. Sobre el movimiento estudiantil en la UCN tengo algo más clara mi visión y me produce sensaciones encontradas. ¿En qué están?  Presentaron un petitorio y dieron una fecha para la cual Rectoría debía presentar una respuesta a las demandas. Rectoría respondió con una carta que se puede leer en “UCN Adelante” (medio informal que, críticas a Antilef de por medio, resulta ser el único que se molestó en publicar la respuesta de Rectoría y no sólo las críticas a la respuesta). En esa respuesta leo que Rectoría ofrece dos veces, al comenzar y terminar la carta, iniciar un “proceso especial de diálogo” en relación a esas demandas. Además dice que espera constituir la mesa de trabajo “a la brevedad” y ofrece una base de documentación para comenzar el análisis en esa mesa.

Leyendo la respuesta, mi opinión es que concentra una destacable buena voluntad. Si yo presento una demanda y mi demandado me dice “O.K.  sentémonos a conversar y démosle prioridad a esta conversación”, ¿qué más puedo esperar en el corto plazo? No creo que realistamente uno deba esperar una respuesta concreta en menos de una semana, pues estamos hablando de demandas cuya satisfacción requiere dinero. Ese dinero debe salir de alguna parte, y el trabajo de balancear todas las cuentas sencillamente no es tan rápido como uno quisiera. Es demagógico decir que se hará algo “ahora ya” para darse cuenta un mes más tarde de que financiar ese algo significará que la universidad pida un crédito  o deba despedir gente. Una verdadera solución requiere tiempo y la participación de quienes tienen a su cargo no sólo el poder político de la universidad, sino quienes llevan las finanzas, quienes manejan los aspectos legales, etc. Mi experiencia, con nuestra pequeña y simple contabilidad como instituto de investigación astronómica, es que hay materias que se resuelven en escala de semanas aún cuando a mí como particular me demoran escasos minutos. El tiempo que llevo trabajando no ha hecho que me agrade el sistema, pero me ha hecho consciente de cómo funciona, y por lo tanto sé ajustar mis expectativas a lo que tengo claro que es posible.

La reacción a la carta, sin embargo, no fue buena. Sospecho que mucha gente para variar no la leyó sino que escuchó lo que alguien más le dijo. Su falta de difusión en los medios de comunicación informales tampoco ayuda. Por otra parte creo que otras personas que sí la leyeron pasaron por alto los únicos dos parrafos importantes de la carta, el del comienzo y el del final, saltando al resto del texto a ver si es que había alguna promesa. Como no la hay, entonces se sintieron ignorados. Decidieron llevar a cabo un paro, el cual me parece justificado para ganar el tiempo necesario para que las bases se informen y se tome una decisión que sea representativa de una comunidad estudiantil informada. Ir más allá en este momento me parecería desproporcionado, por lo cual no me entusiasman (ni creo en) las voces que piden toma. Una acción de fuerza no hace que las instituciones accedan más rápido a las peticiones ni menos todavía que, como el movimiento pide, esas instituciones se hagan aliadas del movimiento ante organismos más grandes como el CRUCH.

Este movimiento tiene también algunos aspectos buenos y originales. Uno importante es que se observa alguna memoria de las equivocaciones cometidas en movilizaciones pasadas. Fue un gran error en ocasiones anteriores confiar simplemente en la palabra de quienes hacen las negociaciones, tanto de uno como de otro lado. “Las palabras se las lleva el viento” era el dicho favorito de un compañero de universidad, aunque me gusta más “la palabra escrita perdura” como nos recuerda el acceso a la Biblioteca del Congreso en USA. Sorprende entonces que históricamente los movimientos hayan terminado con acuerdos que legalmente no tienen peso alguno. Me parece inteligente pedir un documento notarial como condición de cierre de cualquier mesa de negociación. También me parece correcta la actitud de algunas carreras que han declarado el paro como “evaluativo”, de modo que se tomará asistencia diaria y si la gente deja de ir entonces el paro se acaba. Eso es un indicador de la sinceridad del movimiento: durará mientras la comunidad participe.

Pie Grande y el marciano

Recientemente causó gran revuelo en Internet una de las imágenes captadas por Spirit, un robot que explora Marte desde 2004. La noticia, recogida por muchos medios de comunicación, es que esta imagen podría contener prueba de la existencia de vida en Marte. No vida a nivel celular sino que derechamente organismos humanoides. En concreto la imagen muestra una figura que, vista con un poco de imaginación, puede interpretarse como un organismo bípedo caminando por la superficie marciana. En realidad, seamos francos, requiere bastante imaginación, pero da igual. Llevando al límite estas interpretaciones, hay quienes han querido ver, ya bastante alicaído como mito terrestre, a un pariente de Pie Grande en esta foto.

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El fenómeno de adscribir formas familiares a elementos aleatorios (las manchas de humedad, las nubes, la llama de una vela, las rocas en un paisaje desértico) es bien conocido y se llama pareidolia. Este fenómeno origina muchos comentarios sobre supuestas manifestaciones sobrenaturales, en que se han reportado rostros o escenas más complejas emergiendo, por ejemplo, en las paredes de un edificio antiguo. La posibilidad de obtener una imagen medianamente convincente aumenta mientras más imágenes se examinen, mientras más concesiones se hagan a la escala y color de la imagen, mientras más flexible seamos con su grado de detalle, entre muchos otros factores. Las imágenes enviadas por Spirit son varios miles, por lo cual no es sorprendente que en alguna nos hallemos con el ocasional marciano de mediana calidad. Eso a primera vista, claro, pero ahora que sabemos de la pareidolia, démosle una mirada más analítica a la imagen.

Como pasa a menudo con estas imágenes “paranormales” hay cosas clave que sus partidarios no informan al público. La primera es que esta foto es un pequeño detalle de una foto mucho mayor. Al examinar la foto completa vemos que ésta incluye parte del equipo de Spirit. Con esa referencia, resulta obvio que estamos hablando de algo que está a no más de un metro de la nave, ¡y que por tanto debe tener alrededor de 5 cm de alto! Ya eso me parece suficiente indicación de que se trata de una piedra, pero hay más: La cámara con que está equipada Spirit no es una cámara como las que usted compra en el centro, con un boton que aprieta y obtiene una foto en color. Las cámaras para uso astronómico son monocromáticas, de modo que esa imagen en color es una fotocomposición de tres imágenes en blanco y negro. Veámoslo así: Spirit toma una foto con un filtro rojo, la guarda; luego toma una foto con un filtro verde, la guarda; finalmente toma una foto con un filtro azul, la guarda. Esas imágenes son combinadas en la Tierra para generar una imagen en color. El punto importante es que se toman tres fotos para obtener una, y el proceso de tomar tres fotos lleva tiempo. Si algo se estaba moviendo en ese paisaje, como sería el caso si un descuidado marciano de 5 cm hubiera decidido pasear cerca de nuestro robot, entonces se habría movido entre una foto y otra, y habríamos obtenido un retrato también movido, lo cual no ocurre.

Astrónomologos

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Si lees con atención la noticia verás una de esas típicas confusiones de vocabulario periodístico. Dice que “incluso astrónomos han predecido” algo, para más abajo decir que en realidad “Un astrólogo” dijo algo.

Los astrónomos (y las astrónomas) somos científicos que intentamos averiguar cómo funciona el Universo. Los astrólogos (y las astrólogas) son personas que creen poder adivinar el futuro. No confundir…

Censura en Mall Plaza

Hace pocas semanas Mall Plaza Antofagasta censuró la exposición “Expuestos”, del artista Nelson González, la cual alcanzó a estar en exhibición por magras 48 horas. Esta muestra es fruto de un proyecto FONDART y consiste en una serie de fotografías artísticas de personas desnudas. La colección estuvo antes presente en la Casa de la Cultura y en el hall de Correos de Chile, ambos sitios de libre acceso y alta concurrencia. Sólo en el mall local se halló con una administración que opinó que la muestra no es apropiada para el público general.

Que el problema de fondo no era el desnudo o semidesnudo en las fotos lo prueba que la misma entidad ha acogido alegremente a la farándula local e importada que, en términos de centímetros cuadrados de piel, muchas veces ha revelado bastante más y de manera declaradamente provocativa. ¿Cuál es entonces el criterio usado para censurar esta muestra y no, digamos, la elección de Miss Reef? Al llevar a cabo un acto de censura, lo menos que el censor debe hacer es explicitar su línea ideológica. Mall Plaza lo hace. Institucionalmente declara encarnar los valores: Liderazgo, Trabajo en Equipo, Creatividad, Innovación, Orientación al Servicio y Espíritu de Superación. Opino, sin embargo, que la clausura de la muestra va en contra de estos valores. No es de una institución líder ni innovadora ni creativa ni orientada a servir a sus visitantes el ejecutar un acto tan anticuado y limitado como es privar a su público del contacto con la cultura en una ciudad donde los espacios de contacto entre el público y el arte no abundan. Quizás la inteligencia de la administración del mall antofagastino interpreta tales valores de modo diferente, pero, volviendo al ejemplo del párrafo anterior, me cuesta concebir una interpretación consistente que por un lado permita alojar a las Chicas Reef y por otro expulse a un proyecto FONDART.

¿Hay algo especial respecto a este mall? No cuenta con biblioteca o galería de arte (como sí los tienen Mall Plaza del Trébol y Mall Plaza Norte, por ejemplo), por lo cual culturalmente languidece. Al mismo tiempo la administración hace grandes despliegues de recursos para facilitar exhibiciones militares, desfiles de moda o en general actividades más bien frívolas en sus dependencias. Por supuesto no es función de los malls divulgar la cultura sino promover el consumo, pero incluso esta función podría ser llevada a cabo de manera bastante más noble por su administración, al menos no constituyéndose en un obstáculo tan flagrante para el encuentro entre la comunidad y nuestras manifestaciones artísticas que, a paso de caracol, nos tratan de convencer de que somos una capital moderna y no un pueblito donde el control de lo que hacemos queda en manos de unas pocas personas.

[Carta enviada a El Mercurio de Antofagasta, 3 de agosto de 2007] 

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